Friday, October 12, 2007

La gente y la prensa dicen, sobre las Actas... (Página actualizada el 28 de marzo)

* Pasan los días, el sereno otoño llega a este país y el libro se sigue vendiendo gracias a vuestras recomendaciones. Gracias, queridas lectoras y lectores por el entusiasmo con que han acogido estas Actas. Agotada la primera remesa, una segunda acaba de llegar y el volumen vuelve a estar a la venta en la Feria Chilena del Libro.
* Editor de la publicación, Héctor Velis-Meza, no ha querido enviárselo a los grandes críticos nacionales. "¿Para qué, si para este libro el juicio del público importa muchísimo más?", dicen que dijo.



Sí, queridas lectoras y lectores

Ya es un hecho que la sola mención de la palabra pico, pene o en su defecto callampa, pichula, penca, diuca, corneta o Julio Martínez con paperas atrae tanto a mujeres como hombres. Las primeras, para suspirar, echar de menos, admirar y hasta burlarse de su sagrada fisonomía. Los segundos (con alguna penosa excepción), para someterlo a frío análisis. He allí la explicación del éxito de este libraco que se vende en los locales de la Feria Chilena del Libro y de la Librería Antártica, según cuentan fuentes generalmente confiables.

Este blog ofrece algunos de los 28 capítulos de los que consta el libro "Actas secretas del Club de la Lengua de Vaca", el éxito editorial del verano y al parecer, del año que se inicia. Según lo asegura el editor de la publicación, el famoso perodista y profesor Héctor Velis-Meza, la primera remesa se agotó en las primeras semanas, pero, ¡tranquilidad!, acaba de llegar la segunda (el autor agradece a Dios el mal ojo de los piratas: lo han mirado con el parche). Volviendo con nuestro profesor Velis-Meza, éste nos acota un dato curioso: a pesar de su evidente carácter machista y de la advertencia expresa a las féminas en la portada, en el sentido de que se trata de un material de hombres destinado sólo a hombres, el libro lo están comprando mujeres, muchas mujeres, de todas las edades.
El texto pertenece a Sergio Mardones L., quien en este blog se hace llamar Profesor Bruburundu Gurusmundu.
Tal como el autor ya lo ha declarado a algunos medios, el Club original realmente existió y muchos de los personajes del libro son o fueron socios de esta noble institución, cuyo lema es Pico para las mujeres. La publicación de sus nombres o apellidos ha sido considerado por algunos como un ejemplo de alta traición.
El Profesor B.B. promete nuevos capítulos no incluidos en el libro, en un futuro cercano.

HAN SIDO VISTOS COMPRANDO EL LIBRO PARA CALLADO...

-El académico Patricio Parraguez, ex reportero de Radio Cooperativa y socio número 12 del Club.

-Un tal Merterele, ingeniero de Codelco y minero rancagüino de tomo y lomo.

-Su amigo minero apodado "Cucufato". Dice que faltó el capítulo de los "Nucas de fierro".

-Óscar Aedo, investigador histórico especializado en cajetillas de cigarros y fichas salitreras.

-Un periodista informático apodado "Turangalila". Dicen que quiere dedicatoria.

-Sonia Rivas, tincuda periodista de la vieja escuela.

-Margarita Espinoza, periodista de la vieja escuela.

-Óscar Reyes, afamado comunicador social del sector político, apodado "El cabezón", se ignora origen del apodo. También se le conoce como "Pechuga de pato de silabario".

-Y un sinfín de personajes que no es dable nombrar para no seguir lateándolos.

LA GENTE Y LA PRENSA DICEN...

Ofrecemos un extracto de opiniones vertidas sobre el texto:

http://www.cambio21.cl/

El libro de lo que hablan los hombres de ellas, cuando están solos. ¿Prohibido para las mujeres?
Fecha de publicación: 24-02-2008

... Claramente no resulta fácil de imaginar hablando en una reunión al más puro estilo “club de Tobi”, sobre sus experiencias con las féminas. Sin embargo, existe un hombre que se atrevió a reconocerlo, e incluso, escribió un libro con aquellas conversaciones “prohibidas”, las cuales surgen cuando la presencia femenina es nula, y se sienten liberados para hablar de ellas, con la certeza de que sus palabras nunca van a ser reproducidas. El periodista Sergio Mardones, autor del denominado libro “Actas secretas del club de la lengua de vaca”, cuenta a Cambio21.cl que "es un libro repleto de obviedades y vulgaridades, escrito sin filtros, como un ejercicio de traspaso del pensamiento subconsciente al papel. En sus páginas subyace la cultura del minero de su autor, natural de Rancagua”.

Los relatos se basaron en su experiencia personal junto a un grupo de amigos y su objetivo principal fue divertir. Sin duda que para Mardones, este texto refleja bastante el sentimiento del hombre chileno, quien sentía nula la posibilidad de hablar en voz alta acerca de estos temas.

Para hablar claro, cuando llegó a nuestras manos, las tímidas sonrisas iniciales de hombres como de mujeres se transformaron en carcajadas. Algunos se sonrojaron. Rápidamente se eligieron los capítulos que más impactaban. Las categorías fueron el "más ordinario" y el "más leído". El primero fue el de la página 158 que se titula "Instrucciones para eliminar el olor a.... de la yema de los dedos". Y la segunda la ganó el de la página 36, que se titula "Sinónimos de la palabra p...". Un libro que refleja la personalidad oculta del hombre chileno. Aquella que es un misterio para muchas mujeres.

The Clinic

14 de febrero de 2008, Edición especial del Día de los Enamorados

"Actas secretas del Club de la Lengua de Vaca es el título del libro que Sergio Mardones Labra acaba de publicar. Se trata de un libro comiquísimo y abiertamente machista, en el cual se trata todo aquello que las mujeres no deben saber", como las maneras de "eliminar el olor a zorra de la yema de los dedos". Según advierte Mardones, su labor se ha acotado a la de editor, pues estas Actas secretas las habría encontrado husmeando los cajones de un periódico donde trabaja. De ahí el tono solemne con que empiezan estos textos que, pasadas las dos líneas, de solemne no tienen ni pico..."

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Diario La Nación
http://www.lanacion.cl/ (15 de febrero de 2008)

Por Javier García
Periodista Sergio Mardones revela conversaciones de hombres ardientes
El manual del sexo chileno con ojo machista
“Actas secretas del club de la lengua de vaca”, se llama el libro que no será aceptado, lo más probable, en el Club de la Unión ni en la Academia Chilena de la Lengua.

... Mardones, que es el recopilador del libro del que hoy hablaremos, es periodista, tiene 54 años y dice que el Club de la Lengua de Vaca realmente existió a mediados de los 90.
"Fue integrado por colegas de El Mercurio y Las Últimas Noticias, y nació cuando nos dimos cuenta de que estábamos siendo acorralados por las mujeres del diario, y decidimos conversar de los temas que no se pueden hablar delante de ellas. Incluso había sesiones especiales, donde elegíamos a las mejores minas del diario, y con cuál tendría uno una noche de pasión", explica este rancagüino, ex alumno del glorioso Liceo de Hombres.
-¿Trascendió de alguna manera el club?
-Cuando fue el famoso episodio de Bill Clinton y Mónica Lewinsky, el Club de la Lengua de Vaca le hizo llegar a Clinton a la Casa Blanca un mensaje de adhesión, y fue respondido ¡con agradecimientos, imagínate!
-¿Cómo definiría el libro?
-Como un tratado sexual mirado desde el punto de vista machista.
-Pero ¿es machista el libro?
-Es una especie de protesta inútil contra la dictadura en el mundo del género femenino, que nos tiene realmente acorralados. Las consecuencias de esto último, seguramente, serán buenas para la sociedad, pero es imposible que la mujer pueda civilizar del todo al hombre, porque siempre el hombre será un animal. Este libro, primero fue un blog y lo leía un público mayoritariamente femenino, de entre 20 y 30 años, que lo hacían para saber realmente qué pensaban sus hombres.

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Diario electrónico CAMBIO 21
http://www.cambio21.cl/

Deslenguado, mal hablado y machista libro recrea con crudeza las conversaciones de los hombres cuando están solos: "Actas secretas del club de la lengua de vaca" es el título de la obra del periodista chileno Sergio Mardones
Fecha de publicación: 08-02-2008

Un polémico volumen que reproduce conversaciones de hombres chilenos sobre sexo y mujeres llegó a las librerías en estos días.
El texto reproduce las actas de un club de varones cuyos integrantes se reunían periódicamente para debatir acerca de todas las obsesiones del sexo que nunca se reconocen en público; fueron recopiladas, revisadas y editadas por el periodista Sergio Mardones Labra bajo el título de "Actas secretas del club de la lengua de vaca".
Este libro insólito, que incluso ha sido calificado de malhablado y machista a ultranza, reproduce diálogos de inusitada rudeza. No se priva del lenguaje atrevido, no hace concesiones moralistas y es complemente fiel a la forma cómo hablan los hombres en nuestro país cuando se sienten en confianza.
Los diálogos, además de rezumar franqueza y espontaneidad, hacen reír a gritos. En este caso, cuentan quienes han leído el volumen, la risa recorre toda la gama de sus características: desde la carcajada imprecisa hasta la risotada estruendosa...

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Debate en "El foro de cafes con piernas"
http://www.elsecreto.cl/

Estimados amigos, siguiendo con esta verdadera Biblia del califa los dejo con un tema sumamente recurrente en los circulos cafeteros. Que es mejor, engrupirse y tener una relación con la cafetera, o bien, pagarle a una Maraca (o en algunos casos a la cafetera), sólo por el gusto de salir del empacho. Aca los dejo con este debate del Club de la Lengua de Vaca, sumamente util e Ilustrativo.

(Opiniones)


Extraordinario..... Deje de hacer no se cuantas webadas... el telefono sonaba y sonaba.. pero el texto estaba entretenido....


Don Nadien

Los debates del Club de la Lengua de Vaca son pura poesia y sabuduria, aca les dejo un extracto del debate sobre que es mejor, Tener un Pico grande o un Pico Chico...

EL MONJE

muy buen aporte este fragmento del libro !!!!!!Indiscutiblemente



15INCH

Prefiero Maraca. Si es por tener amante, preferiria una esposa igual hay que mantenerla contenta, darle arto tiempo, etc. a la maraca le pagas y listo y obviamente una maraca siempre te va a gustar (o si no para que la contratas)...saludos

dart vader

hhhmmm... si ya esta todo dicho, solo agregar el voto a maraca....aunque por experiencias personales casi me da lo mismo...saludos señores.

me falto agregar que felicito la redaccion y lo entretenido del texto, asi da gusto leer.... y de verdad que la lectura enseña.... ENSEÑA QUE AL FINAL LAS MUJERES SON INDISPENSABLES... por dinero o por amor, siempre estan y las necesitamos.eso.


El Cuervo

100% maraca la escoges, obviamente rica, le das sus buenos revolcones y chao.




Don Nadien

Amigo Dart, como dice mi proveedor oficial de fotos de cafeteres, el amigo Monje, estos son extractos de un libro llamado Actas Secretas del Club de la Lengua de Vaca. Y se lo recomiendo porque es genial. Trae un capitulo de antologia llamado: Como convencer a la mujer para culiarsela por Poto




Corelli


Ediciones Bizarras.. Don nadie.. algun dia dara el Blog del Profesor o de apoco los capitulos??


Corelli

Amigo Coreli, busque en Google, CLUB DE LA LENGUA DE VACA y llega altiro al Blog, salen como 5 capitulosya llevo leido 4 y son mas de cinco.. busque bien... Saludos estimado.. buen descubrimiento

Don Nadien

Amigos, calmen las pasiones, esta bien, tanto en el Yanis como en teatinos uno puede quedar con hholor a concha, asi que sirve igualRespecto al libro, este esta a la venta en la Feria Chilena del LibroSALUDOS.

(Suma y sigue... más de 50 opiniones)

Sunday, July 30, 2006

Instrucciones para eliminar el olor a zorra de la yema de los dedos

-Se abre la sesión del Club de la Lengua de Vaca. A la cuenta de tres digan: "Sí, juro". ¿Juráis que lo que se diga entre estas cuatro paredes no saldrá de este lugar? Uno... dos... tres.
(Todos).
-¡Sí, juro!
-Secretario, sírvase dar lectura al acta, por favor.
-Cómo no, Excelentísima Señoría. Dice así: "El olor a zorra en la yema de los dedos puede costar el matrimonio".
-Se concede la palabra.
-¡Pido la palabra!
-Diga usted.
-Con todo respeto, Ilustrísima, más parece una afirmación que un tema para debatir. Yo enunciaría el problema del siguiente modo: Instrucciones para eliminar el olor a zorra de la yema de los dedos.
-¿No vino usted a la reunión pasada, amigo Julchus?
-No, señor Presidente. Lo admito. Hace tiempo que no vengo.
-Ahí se discutió precisamente el punto.
-¿Y a qué se llegó, señor Presidente?
-A nada. Iban a dar la repetición de los mejores goles del Mundial y hubo un desbande generalizado. De modo que aprovecho su sugerencia para someterla a votación... Se vota a mano alzada.
(Se alzan las manos).
-Secretario, incorpore el cambio en actas.
-La incorporación ha sido materializada en este instante, Ilustrísima Señoría.
-Se concede entonces la palabra.
-Ya que yo la tenía y no la había soltado, señor Presidente, quisiese añadir que la cuestión que me obsesiona respecto a dicho punto es por qué diablos el olor a zorra se concentra principalmente en el dedo del corazón. Y he llegado a la conclusión que ello se debe a la simple disposición de los cinco dedos en la mano, de forma tal que el dedo del medio, también llamado Del corazón, se introduce naturalmente mejor en el sapo que los cuatro restantes, que facilitan la introducción haciendo una especie de palanca, ayudados por la palma... es un problema de física elemental, señor Presidente.
-¡Discrepo, Su Señoría!
-¡Quién dijo Yo!
-Yo, Su Señoría.
-Diga usted, Vega.
-Tal como nuestro socio y amigo Julchus presenta las cosas uno tiende a concederle la razón, pero si llevamos el asunto a la práctica, que es lo que importa, veremos que su fórmula se aplica a las minas cartuchas o a las que tienen las piernas juntas. En mi vida profesional me he encontrado varias veces con estas damas y ¿sabe, señor Presidente? No es que junten las piernas en un ánimo de rechazo a la caricia, sino que lo hacen con un propósito absolutamente diferente, o sea, para gozar más. Vuelvo al tema: en esos casos el dedo del corazón es naturalmente el mejor de todos, no sólo por estar ubicado en el centro de la mano sino además por ser el más largo.
-Qué bien habló Vega, señor Presidente. Propongo levantar la sesión.
-¡Pero si apenas hemos comenzado! ¿Es que su cerebro no le da para hacer un aporte, señor Urzúa? Por lo demás, no observo gran diferencia entre lo que habló Julchus y lo que rebatió Vega.
-Ahora que usted lo dice, Ilustrísima, recuerdo que una vez, caminando por las calles de El Salvador...
-¿Va a salir de nuevo con lo de los indios pipiles?
-No, señor Presidente. Caminaba con una colega después de comernos unas pupusas, que consisten en una especie de pastel circular hecho de masa relleno típicamente con chicharrón, queso o frijoles, aunque también hay de ayote, pescado y camarón. Es el plato típico y es muy sabroso...
-Señor Urzúa, le rogaría por favor que se limitara al tema en tabla.
-Perdón, señor Presidente. Caminábamos bajo unas palmeras cuando la colega me confidenció que andaba pasada a vulva y me preguntó si se le notaba. También hay pupusas de salami, peperoni, hongos, pollo y jamón, Ilustrísima...
-¡El Caballo Urzúa saca de quicio, señor Presidente! ¡Voto de castigo!
-¡Orden en la sala! Amigo Urzúa, última advertencia.
-Correcto, señor Presidente, ya entendí. Entonces doblamos la avenida y se metió detrás de unas matas. Yo me asusté. Ella se levantó la falda y me pidió que la oliera, para ver si estaba muy pasada.
-¿Qué hizo usted? No se detenga ahora.
-Yo me agaché y acerqué la nariz al calzón, que llegaba a brillar de pegajoso. Era un calzón calipso, muy en el estilo de las prendas que se usan en esa zona centroamericana, Su Excelencia.
-¡Vaya al grano, por favor!
-Cuando le toqué el calzón con la nariz y aspiré me dio un vahído, señor Presidente. Lo último que recuerdo haber visto fueron los ojos de huevo frito de la colega y unos pájaros negros que volaban por el cielo. Me despertaron en la posta con amoníaco. Ella estaba aún a mi lado y me decía al oído: "¿Estoy muy pasada, little horse?" Le gustaba decirme Caballito, señor Presidente. Yo le hice una mueca y me tapé la nariz. Ella se levantó y se fue. Nunca más la vi.
-¿Va a seguir hablando?
-Me gustaría referirme a una pupusa con aceitunas que sirven en unos carritos...
-¡Se ofrece la palabra!
-¡Quiero hablar, señor Presidente!
-Diga usted, Pollo Loco.
-A propósito de lo que ha dicho el Caballo Urzúa, a mí me pasó una vez que estaba atracando de noche en la playa de La Serena con una mina que era contrabandista y de repente le saqué un reloj del sapo. No estaba oxidado porque lo tenía dentro de un paquete de plástico.
-¿Y qué hizo usted?
-¿Yo? Nada, señor Presidente. Al rato nos pusimos a culiar y después que nos fuimos cortados me regaló el reloj. Era un Delbana. Me duró como dos años.
-¿Se fueron cortados juntos o tú primero?
-¡Eso qué importa!
-Si desea intervenir pida la palabra, señor Moore.
-La pido.
-Hable.
-Nos estamos desviando del tema principal, señor Presidente. Ni siquiera se ha explicado qué dedos se usan con las minas cuando abren las piernas.
-Se concede la palabra para abordar esta materia. ¿Quiere hablar usted mismo, señor Moore?
-Sí, distinguidísimo señor Presidente. Me parece a mí que en esos casos la mejor combinación es la de los tres dedos del medio, vale decir índice, del corazón y anular, enumerados de derecha a izquierda con la palma hacia la vista. El roce debe ir desde abajo de la zorra hasta el clítoris, presionando levemente aquella zona con la base de los dedos, incluso con parte de la palma. Cuando la excitación ha crecido es bueno introducirlos de a uno dentro del sapo, presionando el clítoris con el dedo pulgar. Llega el momento en que la dama exige un cuarto dedo, que es el meñique, y al final el sapo se termina tragando la mano entera. Y he allí entonces que nos encontramos ante un problema realmente grave: cómo sacarse el olor a zorra de toda la mano.
-Permanganato de potasio.
-¿Quién habló?
-Yo, señor Presidente.
-Le recuerdo, socio Vega, que debe pedir la palabra antes de hablar, pero ya que habló...
-Perdón, señor Presidente. Decía que el Permanganato de potasio es la solución mágica. La mano queda un poco roja eso sí.
-Pido la palabra.
-Diga usted, Camilito.
-El limón de pica es bueno, pero mejor es el jabón y el cloro, a razón de dos cucharaditas por litro. Más cantidad es peligroso, pero si uno no desea pasar sobresaltos...
-Pido la palabra.
-Diga usted, Marabolí.
-A mí me resultó con hígado de cordero podrido. Hay que jabonarse bien las manos con el hígado podrido, esperar un rato y después lavárselas con agua de la llave. Santo remedio.
-Pido la palabra.
-Hable usted, Yuyul.
-Yo probé con todo eso pero igual la iñora me cachó, así que ahora voy a la segura y me echo soda cáustica.
-¡Pero eso es tremendamente tóxico!
-Ya no me quedan huellas dactilares, Ilustrísima, tengo el carnet vencido y no lo puedo renovar. En la isapre me hacen poner el dedo y no me aparece identidad. Pero todos esos malos ratos valen la pena comparados con el susto que pasaría si la bruja volviera a olerme la mano sin limpiar.
-Yo sé como sacar el olor a zorra, Presidente.
-Hable, Jorobabel Diéguez.
-Con ácido sulfúrico, señor Presidente. Por eso tengo el dedo del medio sin hueso y sin uña, igual que el quetejedi.
-La otra vez contó que quedó con el chongo porque se lo mordió una piraña en su viaje al Amazonas peruano.
-Cosas que se dicen, señor Presidente. Pero fue con ácido sulfúrico.
-Pido la palabra.
-Diga usted, Pastene, ¡pero que sea algo serio, por Dios, mire que he escuchado tanta huevá esta tarde!
-Cuando yo vivía en Valparaíso me pegaba unas buenas cachas a la hora de la siesta, Ilustrísima Señoría. Como quedaba pasado a sapo, no sólo en la yema de los dedos de las manos sino hasta en la yema del dedo gordo del pie, después pasaba a la caleta Portales y me mandaba al pecho una docena de choros zapato. Llegaba a la casa con otra docena de regalo para la vieja, para distraer sus fosas nasales, y la vieja quedaba feliz, salvo una vez, ahora que recuerdo...
-¿Qué le pasó?
-La vieja estiró la ñata, me miró raro y dijo a voz en cuello: "¿Ya anduviste pisando en la caleta El Membrillo, jíbaro culiado?"... ¡Tiene un olfato mi señora, señor Presidente, con decirle que en la noche tengo que sacar el poto para la pared para cagarme tranquilo!
-¿No había dicho usted caleta Portales?
-La vieja andaba cachuda con una garzona de la caleta El Membrillo, Ilustrísima. Yo me enredé dando explicaciones y le insistí que se trataba de la caleta Portales... fue para peor.
-Pero... ¿jíbaro, le dijo? ¿No será una hipérbole por contraposición?
-¡Pido la palabra, señor Presidente!
-Diga usted, Pollo Loco.
-El olor a zorra sale con caca de gato, señor Presidente. La caca de perro también sirve, pero deja su resto de olor a zorra en las manos, por ende es más riesgosa, aunque esté mucho más disponible en el mercado.
-Maestro Perfecto...
-Hable usted, Saval.
-Noto que se habla de fórmulas muy complejas, cuando la solución es mucho más sencilla: el olor a zorra se pasa con una combinación de dos olores diametralmente opuestos entre sí. Pasto y papas fritas.
-¿Cómo se aplica la combinación?
-Camino a casa después de pegarse una cacha como Dios manda, el hombre huele a cada rato su dedo y el olor a zorra ya le es reconocible a sus narices desde unos 15 centímetros, haya viento a favor o en contra. Pues bien, una vez me agaché en una plaza y saqué una champa de pasto y me la pasé por las manos varias veces. Acto seguido compré un paquete de papas fritas Lays en la esquina y me las comí todas, cuidando de pasármelas por toda la cara, pues habrá de saber usted, Ilustrísima, que el olor a zorra es como Alien. Invade todo el cuerpo.
-¿Tienen que ser papas Lays?
-Sí, señor Presidente. Si no lo fueran no me hago responsable. Usted sabe, lo barato cuesta caro.
-¡Pido la palabra!
-Diga usted, Muguita.
-El olor a zorra anda por ahí con el olor a perfume. No sé cuál es peor. Se queda en el cuerpo y no sale ni con dos duchas. Pero si me preguntan, yo me quedaría con la fórmula del jíbaro Pastene.
-Pido humildemente la palabra.
-Hable usted, Bombero Lacho.
-¡Cabeza de casco de bombero!
-¡Cabeza de haba!
-¡Cabeza de pico!
-¡Orden en la sala! El socio ha pedido la palabra como cualquier otro. ¿O prefieren que lo llamemos por sus nombres de pila?
-Perdón, señor Presidente...
-Era una broma no más...
-Hable, Bombero Lacho, pero sería la úúúúúúltima pelea de la noche. Ejem... perdón. Hable usted.
-Quería aportar mi granito de arena, Magnánimo Amo, Califa de las lenguas de vaca del mundo, Emperador de la prudencia y la bondad, Príncipe del erotismo...
-Secretario, por favor borre de actas eso del granito de arena. Puede conservar lo demás. Siga usted, Bombero Lacho.
-Cuando le chupaba las tetas a mi profesora de inglés quedaba pasado a zorra...
-¿Pero por qué?
-A eso iba, señor Presidente. Es que le tenía la mano metida hasta el contre. Pero lo que quiero expresar esta tarde realmente, Ilustrísima, es que esto del olor a zorra es una trampa del inconsciente para ocultar el problema verdadero, cual es el del grave pecado, la degradación moral, la condena eterna en los confines del hades que conlleva para uno el acto de infidelidad hacia aquélla que nos ha regalado sus mejores días.
-La misma que a esta hora está culiando con el gásfiter...
-¡Calla, infeliz!
-¡Orden en la sala!... Prosiga, Bombero Lacho.
-Decía, señor Presidente, que el olor aquél no está sino en nuestra propia conciencia y nos persigue donde vayamos, sea allí, allá o acuyá.
-¿Y a maracuyá?
-¡Calla, insensato! Escuchad, por piedad, la voz del profeta arrepentido.
-Siga, Bombero Lacho. Pero más rapidito.
-Ese olor a sapo nos persigue en forma invisible y se nos mete en las narices y no sale con nada, porque es el mismo olor que sentía Hamlet en Dinamarca, Gran Califa. ¡Es el olor de la tragedia que implica existir, ser, vivir de paso en esta tierra!... puta, me las di de Moore y me puse filósofo, señor Presidente, pero se me agotó la frase y no hallo qué decir ahora.
-Hasta aquí no más llegamos. ¡Se levanta la sesión!

Monday, July 10, 2006

Lo que nadie se atrevía a decir de la eyaculación precoz

-Se abre la sesión del Club de la Lengua de Vaca. A la cuenta de tres digan: "Sí, juro". ¿Juráis que lo que se diga entre estas cuatro paredes no saldrá de este lugar?
(Todos).
-¡Sí, juro!
-Secretario, lea el acta, por favor.
-De inmediato, señor Presidente. Dice así: "Lo que nadie se atrevía a decir de la eyaculación precoz".
-Pues, atrévanse y pidan la palabra. Pero antes, un minuto de silencio por el término del Mundial... Corre el minuto.
-...
(Silencio sepulcral. Exactamente 60 segundos después se oye un pitazo).
-¡Prrrrrr!
-Pido la palabra, señor Presidente.
-¿Dónde? ¿Quién habló?
-Yo. ¡Aquí, señor Presidente!
-Ah, detrás de Urzúa. No lo veía, Julchus.
-Es que el Caballo Urzúa es muy grandote, señor Presidente.
-Cómo tendrá la penca...
-A veces los grandotes son de penca chica...
-Y los enanos tienen el manso filorte...
-¡A callar, todos! ¿Es que no pueden comportarse como adultos aunque sea una vez a la semana?
-Perdón, señor Presidente...
-Somos tontitos...
-Hable, Julchus.
-Quería decir, Ilustrísima, que esto de la eyaculación precoz es muy relativo. Figúrese usted que si se sube a un cohete que se desplaza a la velocidad de la luz y adentro se pega una cacha y se va cortado altiro y el cohete vuelve a la tierra, aquí en el planeta habrían pasado 80 años. O sea, la cacha duró 79 años, 11 meses y 29 días. Y el gustito duró por lo menos siete años. ¿De qué eyaculación precoz estamos hablando?
-¿De dónde sacó esos datos, querido socio?
-De Icarito, Excelentísima Señoría.
-¿Y qué pasa con la mina del cohete?
-Me imagino que cuando se baja y toca la losa de Cabo Cañaveral se arruga como pasa, pero no estoy seguro, Altísimo.
-Pido la palabra.
-Diga usted, Vega.
-Acabamos de escuchar una falacia.
-Lo que dije está certificado por la ciencia.
-Es imposible lo que estái diciendo, Julchus.
-Momentito. Aquí no hay polémicas de a dos. Si se habla, se solicita la palabra. Diga usted, Vega.
-Es una falacia, señor Presidente.
-¿Por qué? Explique.
-Es imposible que el gustito pueda durar siete años. El hombre enloquecería. Además, ¿de dónde sacaría tanto moco el pico? Más aún: ¿puede un pico estar parado durante siete años? No puede. Se produciría necrosis, muerte del tejido.
-Creo que nos estamos yendo por las ramas, señores. Les ruego atenerse al tema en cuestión.
-La palabra, señor Presidente.
-Hable usted, Castrili.
-El problema que plantea Julchus está mal planteado. El verdadero problema sería meter a dos parejas a culiar al cohete. El que se va cortado primero, al regresar vería a sus hijos pequeños ahora de 80 años; pero el que se va cortado segundo los vería de 236 años. He allí el meollo de lo que se entiende por eyaculación precoz.
-Pido la palabra, Su Señoría.
-Hable usted, Paredes.
-La eyaculación precoz se soluciona colocándose un elástico en la base del pico.
-Quiero decir algo, señor Presidente.
-Diga, Marabolí.
-No existen hijos de 236 años, Serenísimo Gran Maestre.
-¿Puedo hablar yo, Su Señoría?
-¿Desde cuándo tanta timidez, Bombero Lacho? Hable ya.
-Para mí, el problema de la eyaculación precoz es mental, no como argumenta el socio Paére. Si bien es cierto que el elástico, bien puesto, efectivamente impide la salida del cuáker, no es menos cierto que el varón siente gustito, menos, eso sí, y acaba. El verdadero tema es por qué el cerebro se calienta tanto y tan rápido hasta que se le arrancan las cabras.
-Colócate un elástico en la cabeza entonces.
-¡Cállate imbécil!
-Orden en la sala.
-En la cabeza del pico...
-¡Orden en la sala!
-Pido la palabra, señor Presidente.
-Diga usted, Camilito.
-Yo no sé por qué los hombres le tenemos tanto miedo a ese término. Eyaculación precoz. Lo voy a decir de nuevo, para matar el chuncho: eyaculación precoz. ¡Uy! He llegado a pensar, en mis horas de insomnio, que se trata de un truco orquestado por las mujeres para hacernos durar más. He leído que el sapo tarda varios minutos en entibiarse.
-Concuerdo con Camilito, señor Presidente.
-Hable, Matas.
-Concuerdo con Camilito, señor Presidente. A propósito, el otro día leí en La Cuarta que las mujeres mentían.
-Le ruego mayor precisión en sus dichos, Matas. Si su frase terminase ahí usted quedaría en ridículo. Le concedo el beneficio de que la finalice.
-¡Pero si es así, señor Presidente! Las mujeres mienten en estas cosas del sexo y ahora inventaron que la eyaculación precoz es toda aquella relación que dure menos de tres minutos. ¡La otra vez salió en un diario que el 75 por ciento de los hombres son eyaculadores precoces!
-¿Y?
-No sé, eso salía.
-La palabra.
-Hable, Saval.
-Matas quiere decir, con mucha inteligencia, que la normalidad está dada por la curva mayor en la estadística. Un ejemplo: si el 75 por ciento de las personas tienen un C.I. de entre 90 y 110 puntos, eso es la normalidad y lo demás es la excepción. Si el 75 por ciento de los hombres se va cortado antes de los tres minutos, eso forzosamente tiene que ser la normalidad. Haga la prueba en una casa de putas. Todos los hombres se van cortados en un minuto y medio. Y esa es la cacha por excelencia, lo demás es verso.
-Es un tema polémico. Propongo ponernos de acuerdo en el tema de los tiempos. Y por favor no me vayan a salir de nuevo con el cohete.
-La palabra, señor Presidente.
-Diga usted, Julchus.
-Me gusta ir al número. Precisar el número. ¿Tres minutos desde que le da un beso, le toca las tetas, le corre mano, se lo enchufa y se va cortado? ¿O tres minutos desde que mete el pico en la zorra? Y le agrego: ¿tres minutos bombeando sin parar? Porque hay harta diferencia entre los tres conceptos, Ilustrísima.
-Tiene toda la razón. ¿Qué diablos se entiende por eyaculación precoz?
-¡Es un invento de las minas, que parecen vacas echadas!
-¡A callar! Quiero oír una voz sabia entre tanta estupidez.
-Respetuosamente quiero pedir la palabra, señor Presidente.
-Hable, señor Moore.
-La eyaculación precoz, a mi juicio, es un invento de las mujeres, quienes se aliaron con los siquiatras. Estos últimos se llevan la parte del león en las consultas, porque la isapre sirve para tres sesiones y los culiados tardan dos años en decirle a uno que la solución contra la eyaculación precoz es imaginarse una sábana blanca contra una pared blanca mientras está culiando y que cuando uno va a llegar tiene que estirar la lengua lo más atrás que se pueda, hasta tocar las amígdalas.
-Pido la palabra.
-Diga, Urzúa.
-Señor Presidente, hace mucho tiempo que vengo pensando en el problema. Cuando vivía en El Salvador me impresionaban unas mulatas que se pasaban haciendo turumba, y yo me preguntaba, ¿de dónde sacan energías? Y era por el clima, señor Presidente.
-Gracias. ¿Alguien más?
-Yo.
-Diga, Yuyul.
-Alguien dijo por ahí que la eyaculación precoz es un verdadero karma, un fantasma, un monstruo peor que la Gorgona o Górgona, no sé como se pronuncia, pero es el famoso monstruo de siete cabezas que mató Perseo. Como usted bien sabrá, Ilustrísima Señoría, Perseo, hijo de Dánae y del gran dios Zeus, mató valiéndose del reflejo de su escudo a la medusa Gorgona, que era tan horrorosa que sólo con mirarla a la cara con­vertía en piedra al observador.
-¿Se puede saber adónde conduce todo esto?
-A que podemos vencer el mito de la eyaculación precoz mirando un espejo mientras culiamos.
-Yo me voy cortado antes cuando miro al espejo.
-A mí me gusta ver el poto abierto de la mina cuando va entrando el pico.
-¿Podemos volver al asunto, o se levanta la sesión?
-La palabrita, por favor.
-Diga, Pollo Loco.
-Gracias, señor Presidente. A mi juicio, aquí lo que vale es meter el pico en el poto para irse cortado antes de que empiece el partido. Una vez me perdí un gol del Manchester por hacer una filigrana con el filorte. Fue un balazo del chico Owen desde fuera del área. Lo vi en la repetición, pero no es lo mismo.
-¿Se puede saber qué lujo le dio por practicar con el miembro viril en tan indebido momento?
-Dejé de mover el Julio Martínez con Beatle para leer la programación de Fox Sports, señor Presidente. ¡Y yo sabía que a esa hora jugaba el Manchester!
-Linda la hizo.
-Pero saqué una enseñanza que me acompañará hasta la tumba, Sabio Magnánimo.
-¿Sí? Dígala.
-Que la eyaculación precoz vale callampa.
-Pido la palabra, señor Presidente.
-Hable usted, Gatica.
-¿Qué vale menos, Amo Superior? ¿Un gol perdido o aguantar el cuáker adentro de los cocos?
-Se vota a mano alzada.
(Se vota).
-¿Anotó, secretario?
-Anotado, señor Presidente. Aguantar el cuáker no vale la pena, y en cambio un gol perdido es una tragedia. No lo digo yo. Lo dice la unánime votación.
-Pido la palabra.
Adelante, Sargento Roldán.
-Seamos pragmáticos, señor Presidente, y rindámosles un homenaje a los que se van cortina antes de tiempo.
-¿Da para homenaje?
-¡Para homenaje y para monumento a la raza humana, Ilustrísima! El eyaculador precoz es el Hombre mismo, al que la naturaleza lo dotó de extrema calentura para que culiara lo que más pudiera y dejara descendencia. En la prehistoria el hombre tenía que culiar rápido, señor Presidente, no fuera que un mamut le ensartara un cacho en la raja.
-Un colmillo, ignorante.
-Limitémonos a la teoría, no es necesario el ejemplo.
-¿Puedo proseguir con mi argumentación, Ilustrísima?
-Siga usted, Sargento.
-De manera que el hombre, por genética, culea rápido y la mujer, por genética, culea lento. Vea usted a los perros. Uno primero, otro perro después hasta que le toca al perro chico de la leva. ¿Y la perra? Bien gracias, y que pase el que sigue.
-¿Qué quiere decir?
-Que las perras, perdón, las damas tienen que demorarse más para que la naturaleza asegure que han quedado preñadas. Si no queda preñada del cornudo, entonces que sea del patas negras. La cosa es prolongar la especie. Desde ese punto de vista, que es el único punto de vista válido, el hombre que está más adaptado al requerimiento de la vida es el eyaculador precoz.
-¿Y el que se va cortado antes de meterlo?
-Ese se adaptó demasiado rápido, señor Presidente.
-En aras del tiempo, ¡se levanta la sesión!

Wednesday, June 21, 2006

Trilogía perfecta: cacha, partido y asado

-Se abre la sesión del Club de la Lengua de Vaca. A la cuenta de tres digan: "Sí, juro". ¿Juráis que lo que se diga entre estas cuatro paredes no saldrá de este lugar?
(Todos).
-¡Sí, juro!
-El acta, por favor, señor secretario.
-Cómo no, señor Presidente. El punto de hoy es: "¿Cuál es la trilogía ideal: cacha, partido y asado; partido, cacha y asado; o partido, asado y cacha?".
-Se concede la palabra.
-Pido la palabra, señor Presidente.
-Hable usted, Julchus.
-Me gustaría saber, estimadísimo señor Presidente, quién propuso el tema.
-¿Que no recibió el mail?
-No, estimadísimo señor Presidente. Es decir sí, pero no lo abrí. Estaba atrasado.
-Limítese a opinar del punto en tabla.
-Es que nos deja mal que una trilogía ideal inscriba esas tres puras opciones, estimadísimo señor Presidente. Denota falta de tacto, gusto, sensibilidad e imaginación en nosotros los hombres.
-¿Se puede saber cuál sería la cuarta o quinta opción para su sensible gusto, señor Julchus?
-Por supuesto, señor Presidente. Por lo menos deberían considerarse las opciones "asado, partido y cacha" y "cacha, asado y partido".
-Fíjese que yo le encuentro toda la razón, a pesar de que el mail planteó claramente las tres actividades y a través de la encuesta electrónica se llegó a este campeonato triangular. Ahora íbamos a votar cuál de las tres opciones es la más mejor, como dijo Leonel Sánchez, pero su sabia intervención abre el debate hasta límites insospechados, ¿nocierto, asamblea?
(Todos).
-¡Cierto del verbo cierto, señor Presidente!
-Bien. Se ofrece la palabra.
-¡Pido la palabra!
-Hable usted, Vega.
-A mi juicioso entender, Gran Califa del Oriente Eterno, la combinación perfecta es partido, asado y cacha. El partido ideal sería tipo una, con día nublado, el asado sería a contar de las tres y la cacha se deja para la noche. ¿Necesito explicar?
-Se lo rogaríamos, señor Vega.
-Se amanece con energías, señor Presidente, energías que se derrochan ante la pantalla, con el fútbol inglés y una cervecita. Luego de haber sudado tanto por la emoción, el cuerpo pide carne. He allí el asado a la chilena, con un Tres medallas puede ser, aunque dicen que hay una oferta muy buena de Casillero en la botillería del Guatón Lucho. Así, repuestas las energías, por la noche ya se estaría en condiciones de echar una cachita con la iñora, aunque sea por cumplir, pues lo mejor del día ya pasó. Ahora, si la cacha fuera con la amante, recomendaría sacarse antes las hilachas de carne de las encías afilando un palo de fósforos y metiéndolo por las junturas, porque si eso no se hace las hilachas pueden quedarse pegadas en los pendejos de la mina y el resultado es una vulgaridad rayana en lo grotesco.
-Señor Vega, su originalidad ha introducido sin querer un nuevo factor en este debate. Todos dábamos por entendido que se trataba de un partido que había que jugar en la cancha, pero usted nos abre todo el abanico de posibilidades que ofrece la señal del cable.
-Así es, señor Presidente. Nunca estuvo en mi mente el partido de barrio. Eso es de ganapanes y maestros de la construcción.
-Señor Presidente.
-Diga usted, Camilito.
-Debo confesarle que yo tengo una pequeña debilidad, un vicio que no he logrado erradicar de mi cuerpo: me gusta echar cacha con los nocturnos como música de fondo.
-¿Con el relato de un partido nocturno, mejor dicho de una reunión doble en el estadio nacional?
-No, señor Presidente. Con los Nocturnos de Chopin.
(Todos).
-¡Ohhh...!
-¿Está seguro de lo que está diciendo, Camilito? Recuerde que en cualquier momento un socio puede ser expulsado del club.
-No sé por qué lo confesé. Debe ser que las recientes palabras me han sumido en una profunda oscuridad mental...
-¡Me dijo negro, señor Presidente!
-¿Vái a seguir? Si no es con vos la cosa.
-Paére, ¿ha escuchado bien? No se refiere a usted.
-Perdón, señor Presidente. Es que oí clarito que me dijo negro.
-Continúe, Camilito.
-Quería decir, antes de que me interrumpiera Shaka Zulu...
-¿Ha escuchado, Ilustrísimo?
-Les ruego a los señores Camilito y Paredes que se retiren de la sala durante cinco minutos a contar de este mismo instante.
(Salen ambos).
-Pido la palabra, señor Presidente.
-Es suya, Periquito.
-¿Ver un partido o jugar un partido?
-Ya se dijo. Es lo mismo.
-Gracias, señor Presidente.
-Pido la palabra.
-Diga usted, Caballo Urzúa.
-Para mí, señor Presidente, la combinación perfecta es cacha, partido y asado. Por las mismas razones que dio Julchus, pero invertidas.
-Invertido.
-Mariconzón.
-Caballo fifí.
-¡No interumpan al socio Urzúa! Siga, por favor, amigo Caballo.
-Esto lo aprendí cuando estuve en El Salvador, señor Presidente. Allí el calor era tan intenso que la gente tenía que culiar en las mañanas porque después no se podía.
-¿Y cómo podían jugar a la pelota después?
-Por eso son tan malos, señor Presidente.
-Nosotros también somos malos y jugamos sin calor.
-Es que nosotros culiamos después de los partidos, señor Presidente. Por eso fallamos. Porque fallamos al partido siguiente. Es una larga cadena.
-¿Dónde estudió el ramo de lógica?
-Con Aristóteles, señor Presidente.
-¿Aristóteles le enseñó?
-No. Lo leí en la Feria del libro.
-Perdón, señor Presidente...
-Diga usted, Sargento.
-¿No escucha?
-¿Escuchar qué?
-Afuera. Están matando a Camilito.
-Dígales que entren.
(Pausa. Entran).
-¡Se ofrece la palabra!
-¡Señor Presidente!
-Diga, Matas.
-A propósito, ya falta poco para el partido.
-¿A propósito de qué?
-Juega Argentina con Holanda, señor Presidente.
-Ah. ¿Tiene algo más que agregar?
-Sí. Mi combinación ideal es partido, cacha y asado. O sea, del placer menor al mayor. Así me gusta.
-Matas dio en el clavo, señor Presidente. Aquí lo que cuenta no es la trilogía, sino saber cuál es el placer mayor. Y para mí no hay placer mayor que el partido.
-¿Qué edad tiene, Saval?
-Preguntas íntimas no, señor Presidente.
-Está bien. Veamos cuál es el placer mayor. Levanten la mano los que votan por el partido. Cuente, secretario, e incorpore en actas.
(Se cuenta).
-Siete... ocho... nueve. Nueve, señor Presidente.
-Por la cacha.
-Cinco, seis... siete. Señor Presidente.
-¿Me contó?
-No, señor Presidente. Entonces son ocho.
-Por el asado.
-Seis... siete... ocho... nueve. Nueve, señor Presidente.
-¿Se contó a usted?
-No, señor Presidente. Entonces son diez.
-Asado, diez votos. Partido, nueve. Cacha, ocho. Estuvo bien peleado. No pensé que fuera tan estrecha la votación.
-Pido la palabra, señor Presidente.
-Hable ahora, Muguita, o calle para siempre.
-Yo creo que el mejor asado es el asado al palo.
-La sal hay que echarla al final.
-Qué sabís vos, Cabezón Pastene. Todo el mundo sabe que hay que echarla vuelta y vuelta.
-¡No! ¡Se echa justo en la mitad!
-¡Hay que rociarlo con pirsen!
-¡Eso ya no se usa!
-Tiene que ser de mesa yodada.
-No, pos gil, sal de cocina.
-Carbón de espino...
-Leña y a fuego lentito... mínimo tres horas a medio metro de distancia.
-Ese es el estilo uruguayo, Yuyul, pero yo prefiero el patagónico: siete horas a dos metros. Hay que tener cuidado con los perros, eso sí.
-A lo vietnamita me gusta a mí.
-Con un tintolio en la mano mientras se asa la carne.
-Asado sudafricano de tira es lo mejor.
-Lomo liso.
-Lomo vetado, Bombero Loco, ¿no sabí que la grasa es la que da el sabor?
-Costillar de chancho.
-Ay hombre.
-Longaniza de Chillán.
-¿Han probado la carne de avestruz?
-Yo prefiero el filete.
-Vos po, pepepato.
-¡A callar todos! ¡Se desordenó la cuestión!
-Señor Presidente... ¿y si hiciéramos un asadito?
-¿Está loco, Yuyul?
-Yo pongo la casa, señor Presidente. La iñora anda con la suegra en Linares.
-Mañana podría ser...
-Yo tampoco puedo hoy, señor Presidente. Tengo reunión de apoderados. Debo reconocerlo hidalgamente.
-¡Eso sería todo! ¡Se levanta la sesión!

Thursday, June 01, 2006

Cómo convencer a una mujer para enchufárselo por el chico

-Se abre la sesión del Club de la Lengua de Vaca. A la cuenta de tres digan: "Sí, juro"... ¿Juráis que lo que se diga entre estas cuatro paredes no saldrá de este lugar?
(Todos).
-¡Sí, juro!
-Secretario, lea el acta por favor.
-Cómo no, señor Presidente. Puntito único, de nuevo. "Cómo convencer a la mujer para enchufárselo por el chico".
-Se ofrece la palabra.
-Pido la palabra, señor Presidente.
-Diga usted, Camilito.
-Soy de la opinión, Ilustrísima Señoría, que no por ser éste un club de hombres, que lo es, y de bien hombres...
-Fifí...
-Me interrumpen, señor Presidente.
-Fifí...
-Continúe.
-Lo que iba a decir, antes de que me interrumpiera el distinguido socio señor Matas, es que no me gusta la palabra "chico". La encuentro vulgar.
-¿Prefiere ano, poto, orto, hoyo o en su defecto ojete?
-No, Ilustre Maestro. A decir verdad prefiero "callejón de los músicos", "detroit" e incluso "camino de tierra". Los vocablos anteriores me parecen asaz ordinarios.
-La palabra, señor Presidente.
-Hable.
-Propongo expulsar a Camilito.
-¿El motivo?
-Quiso decirme negro.
-Perdón, señor Paredes, pero esta vez estoy en desacuerdo con usted. Jamás le escuché a nuestro socio la menor alusión racial.
-Se equivoca, Ilustrísima Señoría. Al menos dos veces me insultó. Dijo "callejón de los músicos" y... ¿quién es uno de los músicos más grandes de la historia? ¡Louis Armstrong! Después dijo "detroit" y... ¿quienes arman los autos en Detroit? ¡Los negros!
-Me parece que se le está pasando la mano.
-El socio Paére está cagando fuera del tiesto, señor Presidente. ¿Puedo continuar?
-Siga usted, Camilito.
-Para decir que era eso no más. ¿Se vota?
-¿Se vota qué?
-Si se usa otra palabra para referirse al poto.
-Déjese de huevear, Camilito. ¿Alguien desea usar la palabra?
-Yo, señor Presidente.
-Hable, Yuyul.
-En mi ya larga vida he sido testigo de los intentos más absurdos del varón por convencer a la dama o meretriz de que se deje afilar por el chico. Descontando la yerba verde, que es el más absurdo de todos, puedo enumerar el uso disimulado de la yumbina, el error de cálculo debido a la luz apagada, la preparación con el dedo meñique seguida de la frase "¿ves que no duele?", la sentada despacito en el pico mientras uno hace como que no está ni ahí, el ramo de flores en el velador del motel, la exhibición del acto aquél en películas porno destinado a convencer a la mujer dudosa, y tantos más. Todos aquellos me han fallado, más temprano que tarde. Hay uno, sin embargo, que siempre me ha dado las más grandes satisfacciones...
(Suspenso).
-¿Podría dejar de hacerse el interesante y darlo a conocer de una vez por todas, Yuyul?
-Cómo no, señor Presidente. Es muy simple: basta prometerle matrimonio a la dama en cuestión.
-¿Y si ya están casados?
-Uno no va a querer culiarse por el poto a la señora, señor Presidente.
-¿Y si es una maraca?
-A la maraca se le ofrece más plata. Y si el billete largo escasea, ¿quien dijo que las maracas no se quieren casar?
-Pido la palabra, señor Presidente.
-Hable usted, Gatica.
-Tiendo a coincidir con el amigo Yuyul, pero debo admitir que me dejó metido eso de la yerba verde.
-Es muy largo ese cuento...
-Pero que sea un cuento corto aunque sea.
-Otro día te lo cuento.
-La palabra, Ilustrísimo.
-La tiene, Vega.
-A mí una vez me resultó cuando le dije que así no perdería la virginidad. Me la pesqué por la raja hasta que me dio hipo.
-¡Esa es muy vieja!
-¡A callar! Si alguien desea intervenir, que pida la palabra.
-La palabra.
-Hable, Sargento Roldán.
-Esa es una chiva muy vieja, señor Presidente. Yo creo que al amigo Vega le tocó simplemente una mujer viciosa. Además, ¿qué edad tenía la dama?
-¿Qué edad tenía la dama, señor Vega?
-45 años, señor Presidente.
-¿No cree que estaba un poco pasadita para seguir cartucha?
-Es que era fea, señor Presidente.
-Era fea, pero... ¿era muy fea?
-Bastante fea, señor Presidente.
-Señor Presidente...
-Diga usted.
-Las feas, señor Presidente, no tienen por qué ser vírgenes. Recordemos aquellos sabios adagios que dicen que el pico no tiene ojos y que de noche todos los gatos son negros.
-Qué bien habló Saval.
-Pido la palabra.
-Moore, diga usted.
-Gracias, Primer Mandatario. El poto, como se sabe, posee terminaciones nerviosas y centros de captación de placer. Ello se debe a que de no ser así, el acto de cagar sería insufrible o al menos desagradable y nadie podrá afirmar que la experiencia es esa, a menos que cague bolitas de oveja, sinónimo de evacuar con avaricia. En consecuencia, habiéndose demostrado que hay allí toda una veta de exploración del placer -no sólo para las mujeres, de lo contrario nuestro honorable Club no se llamaría de este modo- sólo basta explorar con tino y acierto y se encontrará lo que se busca. Si usted desarrolla este mismo raciocinio, le aseguro que más de la mitad de las mujeres dará su aprobación a la propuesta indecente. Habrá una cuarta parte que expresará dudas y otra cuarta parte que seguirá negándose. ¿Qué hacer con la primera cuarta parte? Muy simple: sacarla de la duda con una pequeña demostración práctica en la que el pico debe abstenerse de buscar placer para concentrarse únicamente en la comisión del ilícito, porque de doler, dicen que duele, Dignísimo Mandamás. Para cumplir con este primer objetivo el filorte no debe frotarse; o sea, no debe entrar y salir como se debería, sino sólo entrar muy despacio, tal como nos recuerda la Biblia de La Cuarta. Una vez que ya entró y el apetito se sació hasta el empacho, sólo queda recordar el viejo adagio acerca de que no hay maricón arrepentido, lo que quiere decir que ya tenemos otra dama a la que le gusta que se la chiflen por el poto. Ahora bien, en cuanto a la última cuarta parte, la difícil, existe un método infalible, que patenté en el ministerio de Economía, por si alguien me lo quiere copiar. Durante el acto hay que poner uno de los aros de la pícara damisela debajo de la cama. En un momento ella preguntará: "¿Has visto mis aros?", a lo que se deberá contestar: "Parece que están debajo de la cama". Cuando se arrodille a buscarlos... fuerte y derecho.
-Perdón, señor Presidente.
-Diga usted.
-Escucho la alambicada exposición del señor Moore, que podrá ser muy instructiva, pero fíjese que yo nunca he tenido problemas para afilarme a las mujeres por el chico, señor Presidente.
-Por curiosiodad, ¿cuánto mide su callampa?
-Seis centímetros en estado de erección y dos de diámetro, señor Presidente.
-Entonces no se meta en peleas de perros grandes, por favor. Estamos tratando un tema serio.
-Disculpe, señor Presidente. Sólo quería colaborar.
-¿Alguien más desea opinar? Nos estamos dando vueltas como hez en el agua.
-Yo, señor Presidente.
-Diga, Periquito, pero le recuerdo que ya falta poco para el partido de la Sub-20.
-Yo estimo que para chiflarse a la mina por el chico hay que violársela no más, como proponía el socio Moore con la última cuarta parte.
-Mmm, es un punto para debatir, pero estamos medio atrasadones. Se vota esta última moción. Secretario. Cuente los votos.
-Violación por el chico, 7 votos. Abstenciones, 13 votos.
-¿Podría hablar alguien que represente a esta mayoría silenciosa denominada abstención?... ¿Usted, Floripoz? Bien, use la palabra.
-Gracias, señor Presidente. Hemos preferido callar, uno porque faltan minutos para el partido y no queremos abrir debate sobre un punto tan delicado como ése. Y dos, porque todos querríamos afilarnos a la mina por el poto y a la mala, si después no nos llevaran presos gracias a estas nuevas leyes que aprobaron los parlamentarios macabeos culiados. ¡Nuestro silencio es el silencio del cobarde, señor Presidente!
-Gracias, Floripoz. En aras del tiempo que vale oro... ¡se levanta la sesión!

Wednesday, May 24, 2006

¿Qué conviene más: una amante o una maraca?

-Se abre la sesión del Club de la Lengua de Vaca. A la cuenta de tres digan: "Sí, juro". ¿Juráis que lo que se hable entre estas cuatro paredes no saldrá de este lugar?... Uno, dos, tres.
(Todos).
-¡Sí, juro!
-Secretario, lea la tabla.
-Punto único, señor Presidente. "¿Qué conviene más: una amante o una maraca?"
-Se concede la palabra.
-Señor Presidente...
-Diga.
-¿No podríamos hacer una vaca para comprar merengues?
-¡Camilito se volvió colepato!
-Cállate, oscuro.
-¡Me falta el respeto, señor Presidente! ¡Me dijo oscuro!
-Paredes, le recuerdo que el primero en insultar fue usted. Y Camilito, no me cansaré de repetir... ¡Ésta es una sesión de hombres, no de viejas siúticas que juegan canasta! Si quiere pastelitos salga de la sala y vaya a comprar, ¡pero se los come afuera!
-Conforme, señor Presidente. Lamento haber interrumpido la sesión y que la cosa se haya puesto negra.
-Me está mirando cuando dice cosa negra, señor Presidente.
-Esto no da para más. Si siguen así voy a levantar la sesión. Paredes y Camilito, arréglenselas entre ustedes dos.
-¿Me autoriza, señor Presidente?
-Les doy un minuto.
-¿Conque me dijiste "negro", infeliz de mierda?
-O-oscuro... oscu-curo... amigo Paére.
-¿Oscuro Paredes? ¡Toma, infeliz!
-¡¡¡¡Aggggggggg!!!!! Perdón, hermano... Chaka Zulu.
-Toma, toma... ¡aprende, miserable apestoso!
-¡No, no... no! ¡Agggggg! ¡No, eso n-no! Que me falta la... res-pi...
-Basta ya. Se reanuda la sesión. ¿Alguien desea hacer uso de la palabra?
-Si me lo permite, Ilustrísima Señoría...
-Hable, Urzúa.
-Una vez que andaba en Nueva York vi una rubia fabulosa...
-No es necesario que empiece de tan atrás.
-Es que la saludé y me respondió, señor Presidente. Cuando la iba a invitar a tomar la once al Central Park me pidió 75 dólares. Me dijo algo así como "for the moment". Después me dijo "¿What is once?".
-¿Qué quiere decir con eso?
-Que no entendía lo que era la once. ¡Me costó más explicarle! A veces creía que se trataba del famoso 11 de ellos. ¡Ponía unas caras!
-¿A dónde quiere llegar con todo esto?
-Era una mujer de la calle, señor Presidente, una vulgar meretriz. Me decepcionó.
-¿Por qué?
-Porque la verdadera conquista tiene que ser gratis. O sea, por amor.
-Pido la palabra, señor Presidente.
-Hable usted, Vega.
-Sin querer, nuestro vilipendiado socio El caballo Urzúa ha dado en el clavo en el tema. Los matehuevas suelen pensar que las maracas cobran y las amantes no cobran, cuando la realidad demuestra que las amantes salen infinitamente más caras que las maracas.
-¡Sí, señor Presidente!
-Y a usted, ¿quién le dio la palabra, Periquito?
-Perdón, Su Señoría. Me calenté.
-Siga usted, Vega.
-Desarrollo mi argumento, Maestro Infinito. Sabido es que la chupada de pico en los cafés topless sale a seis lucas, claro que con tres huevones al lado haciendo lo mismo y con el piso lleno de moquillo. Me consta, señor Presidente, que si uno pide rebaja puede llegar a cuatro. En provincias chupan la callampa por tres lucas en algún rincón de la calle. Una cacha normal sale entre 12 y 15 lucas en el Mall del Sexo o en Irene Morales 11...
-Doy fe de aquello, señor Presidente. Pero en este último recinto no se aceptan ósculos en los labios, como me parece haberlo dicho en alguna oportunidad.
-Es que usted es muy romántico, Camilito.
-Así es, amigo Moore.
-¿Terminó, señor Vega?
-Acabo aquí, Su Señoría... ¡ay!
-Broma infantil, Vega. Secretario, bórrela de actas.
-Perdón, Ilustrísima. Prosigo. ¿Cuánto sale culiarse a la amante? ¡Mínimo 30 lucas, señor Presidente! 5 lucas los dos viajes en taxi, 15 el motel incluidos los dos pisco sour más las papas fritas, que van de regalo, 10 mínimo la cena con velitas, y no cuento los cigarros ni los chocolates, ni el condón, ni los aros que siempre les da por comprarse en la cuneta. Y todo eso para afilarse a una vaca echá que se cree la raja y tiene el poto más plano que los tres chanchitos.
-¿Eso es todo?
-Hay cachas caras con maracas también, señor Presidente, como las del Passapoga o las de la Fiorella, pero ésas son las tremendas minas. Pero hay amantes más caras todavía. Ya me imagino cómo será conquistarse a la Quenita o a la Daniella. ¡Pobrecitos bolsillos! Término medio, entonces, una cacha con una maraca sale tres veces más barato que una cacha con la amante y el gustito es el mismo, incluso con la quetejedi que trata de tú es mejor.
-Pido la palabra, señor Presidente.
-Diga usted, socio Matas.
-A propósito, yo pienso a la inversa. La putita se tira al puro billete y lo único que quiere es mandarlo cortado a uno en dos minutos.
-¿No es eso lo que se espera de ellas, Matas?
-Uno esperaría algo más, Ilustrísima Señoría.
-¿Como qué?
-No sé, una calentadita previa.
-Para eso mire una revista o use su imaginación.
-No tiene, señor Presidente.
-Nunca tuvo, señor Presidente.
-Ya, po. Aquí tengo una, ¿viste?
-¡Mostró una revista, señor Presidente!
-Señor Saval, no están permitidas las burlas. Use la palabra y concéntrese en el punto.
-Perdón, señor Presidente. Para mí, nada mejor que la amante, porque es una contienda de verdad. Mandarse al pecho a una meretriz no tiene gracia porque hay plata de por medio y además es peligroso.
-Use condón.
-¿Y el beso negro, Su Señoría?
-Hay condones para eso también. ¿Y usted cree que la amante es muy segura?
-Es más segura y es más dulce, señor Presidente.
-¿Quiere culiar o meter el filorte en un kilo de azúcar?
-Culiar, señor Presidente.
-Déjese de huevadas entonces. ¿Alguien más?
-Yo.
-Hable, Pollo Loco.
-Con toda sinceridad, las maracas son bastante dulces, a veces más humanas que las amantes. ¡Hay todo un mito de la maraca fría! ¡Está el estigma de la maraca inhumana!
-Es verdad, señor Presidente, si me permite complementar la opinión del amigo Pollo Loco. Yo creo que las amantes son mucho más interesadas e inhumanas que las maracas, porque lo único que buscan es que uno se separe para convertirse después en la nueva bruja. No hay remedio, señor Presidente, estamos perdidos. A veces pienso si no sería mejor casarse con una linda ovejita del campo.
-Aquel tema no está en la tabla, Fisher.
-Pido la palabra.
-Hable, Moore, pero le ruego que...
-Descuide, Gran Maestro. Hoy mis neuronas no dan para filósofo.
-Ok, entonces hable.
-Para mí, estimado Sultán del Serrallo, la amante es deliciosa solamente hasta la tercera cacha. Fijo que después empieza a subirse por el chorro. Esto se debe, y lo he descubierto, Excelencia, a que la amante en el fondo, más que amante es mujer. ¿Y cuál es el objetivo de toda mujer, sea en la Edad de Piedra, el Imperio Romano o la Era de la Farándula? ¡El cariño, el amor, la ternura, la formación de una familia! ¿Y sabe para qué, Mandamás Indiscutido? ¡Para tener hijos! Aunque digan otra cosa, aunque se las den de openmind como dicen ahora, no hay que creerles. Sus demás palabras siempre serán cantos de sirenas. El que las escucha jodió. Por eso, yo me quedo con la humilde maraca.
-Qué bien está hablando, socio Moore.
-Quiero hacer uso de la palabra, Reverendísimo Serenísimo.
-Diga, Yuyul.
-Aunque parezca increíble, quedaría una defensa de la amante. Y es la amante maraca. O sea la maraca que se entrega por amor.
-Yuyul todavía cree en el Viejito Pascuero, señor Presidente.
-No se burle, Bombero Loco.
-A ustedes no les habrá pasado, pero yo he sabido de casos que confirman este mito urbano. Fíjense que en cierta velada ocurrida años ha en el barrio Brasil, cuando había toque de queda, yo bailaba con una peruana y le mandé un picanazo que la trastornó. Nos fuimos a su habitación por la noche entera. De entrada la tomé por detrás, le abrí las costillas y se lo mandé a guardar. Qué momentos, Dios mío. Luego, como es natural, nos quedamos dormidos como dos angelitos. Al rato despierto y la peruana no está en la cama. La zorra bailaba una cumbia con un carabinero que se parecía al sargento García. Me levanté, fui a la pista de baile, le quité el gorro al sargento García y me lo puse en la cabeza. "Me pusiste el gorro maraca rechuchetumadre", le protesté a mi hembra, con ojos de dolor y de ternura. Ella me respondió: "¿Y que querí, culiado? Déjame trabajar tranquilita nomás, Juan".
-¿Por qué le dijo Juan y no Yuyul?
-Porque antes le había dicho que me llamaba Juan.
-Pero entonces usted mismo se contradice, Yuyul. No veo por dónde hubo amor allí.
-Es que esa no fue por amor, señor Presidente.
-¿Y cuál entonces?
-La por amor le sucedió al colega Rocha.
-¿El indio Rocha? ¿El de la callampa de anaconda?
-El mismo, señor Presidente. Estaba el indio en un burdel de Punta Arenas cuando su compañero de oficina Orozco se las dio de encachado y se puso soberbio con las maracas. Como tenía su pinta y un poco de plata creía que las podía tratar como maracas, cuando es bien sabido que en asuntos de sexo a las maracas hay que tratarlas como damas y a las damas como maracas. El indio se tomaba un corto de pisco en la barra cuando presenció la escena. Se picó y entró al ruedo. Sacó a bailar a una flaca de pantalones de cuero, bailó dos pasos con ella y de pronto la estrechó firmemente entre sus brazos. La maraca captó con sus antenas de maraca la mansa ni que callampa del indio Rocha y desde ese momento empezó a acosarlo y a invitarlo gratis a su pieza. No quería perderse esa longaniza por ningún motivo, Digno Emperador. El indio Rocha le agradeció la invitación y se retiró. Sólo quiso darle una lección a Orozco, me contó días después.
-Está bien, Yuyul, pero me surgen dudas de si aquello fue por amor o por calentura.
-Cuando las cachas son por amor son por calentura, señor Presidente.
-Bien. Se ofrece nuevamente la palabra.
-Señor Presidente...
-¿Sí?
-Le recuerdo que ya va a empezar el partido Chile-Irlanda.
-¿Dónde lo dan?
-En el Trece, señor Presidente. En cinco minutos más. Ya están en los prolegómenos.
-Bien. Vótese entonces a mano alzada: maraca o amante. Secretario, cuente por favor.
-Cómo no, señor Presidente. Maraca... 16 votos. Amante... 3 votos. Gana maraca.
-Conforme. ¿Hay puntos varios?
-Hay varios.
-Quedan pendientes... ¡Se levanta la sesión!